Las soluciones a los problemas no tienen que ser complejas. No importa el problema, si nos vamos a su origen, encontraremos una forma sencilla de evitar que siga afectando nuestra vida; personal o social.
Suena a ingenuidad. Lo se y no necesito que nadie me lo diga. Estoy convencido de que así es. Pero es mi punto de vista, al menos tengo uno y lo se expresar. No como otros que carecen de el y otros que teniéndolo, no saben como sacarlo a la luz.
Este desorden en el cual vivimos pudo haberse evitado simplemente si hubiésemos aprendido a hacer la fila en la escuela primaria. Hacer la fila antes de entrar al curso, al salir al patio, al volver del recreo. Hacer bien la fila, nos hubiese enseñado muchas cosas. Pero fallamos.
La fila nos enseña a respetar, esperar. Nos enseña a conocer nuestro lugar y a defenderlo. Nos enseña a mirar las personas a nuestro lado y a ver que esas personas también tienen un lugar, un tiempo. Un turno.
Me causa vergüenza ajena ver a mis contemporáneos, con hijos y nietos, querer saltarse su lugar o pasar por encima de los demás en las actividades mas simples de la vida cotidiana.
Eso mismo ha causado la corrupción. Nadie quiere esperar. Nadie quiere respetar. Todo el mundo quiere pasar por encima de los demás; personal y socialmente. En un infinito "Quítate tu, para ponerme yo".
Y ahora marchamos. Es irónico. Ahora queremos organizarnos con colores verdes, amarillos, azules. Cualquier color. Para identificarnos y ser parte de un grupo. De una moda. De una nueva forma de lucha. Pero aún nos pisoteamos en lo mas profundo de nuestro ser. Aún cuando luchamos juntos, nos pasamos por arriba unos a otros reclamando un lugar personal que se aparta del grupo.
Vamos a enseñar a las futuras generaciones a respetarse, a esperar, a hacer su fila, a tomar en consideración a los demás. Vamos a enseñarles el significado de empatía y pertenencia. Solo así podremos hacer algo para que ellos tengan la oportunidad de luchar bien sus luchas.
Yo también tengo una opinión. Escribo cualquier cosa, lo que sea. Lo que me llegue a la cabeza. Escribo lo que pienso, creo y siento.
domingo, 2 de abril de 2017
viernes, 20 de mayo de 2016
La Princesa Independiente
LA PRINCESA INDEPENDIENTE
En
un país lejano, vivía una princesa que se llamaba Mia. Era joven, una adolescente independiente, un poco autoritaria. Amada por su padre y mimada por su cariñosa
madre, creció rodeada con todas las comodidades junto a su hermano menor Ryan.
En la época de esta historia, Mia tenía unos 17 años, era dos años mayor que su
hermano. Era alta, esbelta, con un pelo negro y dócil. Sus ojos grandes y
negros, reflejaban la viveza de espíritu que había atrapada en ella.
Vivía
en un reino rodeado de altas montañas y amplias praderas. Desde temprana edad aprendió
a pintar, inspirada por los bellos paisajes que adornaban las vistas del
majestuoso castillo. Como toda señorita de la época recibió clases de baile,
canto, música; con lo cual pasaba las tardes, los días y las noches.
Al
poco tiempo de cumplir sus 18 años, las cosas cambiaron. Mia se preguntaba por
qué no le dejaban montar a caballo como a su hermano; quien vivía muchas
aventuras todos los días junto a los guardias y criados durante cacerías, y
salidas a exploraciones. Ella quería entender porque se sentía como un adorno
de la familia, siempre arregladita y con un grupo de sirvientes a su alrededor
que no la dejaban valerse por sí misma. Mia se dio cuenta que no quería seguir
viviendo de ese modo. Se sentía atada. Aprisionada entre mimos y atenciones,
que ella no deseaba.
Pasaba
tiempo mirando desde su balcón el vuelo de las aves, la distancia del
horizonte, escuchando el rumor del río al que no le dejaban visitar por miedo a
que se lastimara o encontrara alguna bestia.
Así
que un día decidió salir del castillo sin consultarlo con sus padres.
Sigilosamente se dirigió por uno de los pasillos del servicio y salió sin que
nadie le viera. Al principio, nadie lo notó. Todos creían que estaba encerrada
en su cuarto pintando o haciendo alguna manualidad. Pero al atardecer, a la
hora del té, su madre y los criados la extrañaron porque nunca llegaba tarde;
por lo general ella les animaba cantando o tocando algún instrumento.
Por
lo tanto, su madre mandó a que le buscaran en su habitación. Luego de unos
minutos, el criado volvió corriendo con la cara pálida y respirando
precipitadamente. Al verle, la reina se sobresaltó y quiso saber de inmediato
que había sucedido con su hija. Cuando el criado le dijo que la niña no estaba
en su cuarto, la reina pegó un grito al cielo y todo el reino le escuchó.
Muchos
sirvientes se acercaron a ayudar, el rey y sus guardias también se presentaron
para averiguar que le sucedía a la reina .Ryan, quien estaba en las
caballerizas, también se fue al castillo junto a su lacayo.
Algunos
se reunieron y emprendieron una búsqueda por las cercanías del castillo. Otros
fueron con el rey al pueblo, y Ryan fue a las praderas con su lacayo y algunos
guardias. Al cabo de unas horas, casi al caer la noche, el lacayo de Ryan vio
pequeños trozos de tela en la rama de un árbol camino a una cueva vacía. Mia
era muy astuta y sabía que la buscarían. Así que decidió dejar un rastro
engañoso para ella regresar mientras le buscaban.
Para
el final de la noche, ya todos estaban cansados y se regresaban al castillo
para reunirse y organizar la búsqueda del día siguiente. La reina y el rey
estaban acongojados y desesperados porque no habían encontrado a su hija.
Inesperadamente,
escucharon como se acercaban unas pisadas por el pasillo central y alguien
empujaba la puerta del salón. Para sorpresa de todos era Mia que volvía a casa.
Su madre y su padre la abrazaron y la llenaron de besos, quisieron saber qué
había sucedido y su hija se lo contó todo.
Mia
los enfrentó y les dijo que ya estaba cansada de estar como aprisionada en el
castillo. Ella les pidió que la dejaran explorar de a poco y salir a conocer
más. Mia les contó sobre el paisaje que vio, les contó que el rio no era
peligroso y que había visto muchos peces y aves a su alrededor. Ella les pidió
perdón a todos, pero al mismo tiempo les pidió su ayuda para conocer un poco
más el mundo exterior.
Su
madre y su padre accedieron. Su hermano se propuso para acompañarla algunas
tardes a lo que ella se negó, prefirió ir con su dama de compañía y dos
guardias.
Luego
de lo sucedido, las pinturas de Mia se volvieron más coloridas, sus canciones y
bailes más animados y en definitiva todos se sintieron más alegres. Mia había
logrado lo que quería, que le tomaran más en serio y le permitieran tomar sus
propias decisiones.
Esto
es verdad y no miento, y como me lo contaron así lo cuento.
FIN
domingo, 22 de diciembre de 2013
Los libros que leí en el 2013
El año 2013 fue uno de los años mas lentos para mi lectura. Lento en el sentido de la cantidad de libros que pude completar, pero quizás uno de los años donde mas provecho hice de mis experiencias.
En este año no me han faltado personas inteligentes con las cuales compartir mis lecturas. Oídos atentos y sinceros que luego se abocaron a buscar algo que leer y compartir conmigo.
También quiero celebrar que regalé un libro a una persona que llevo poco tiempo tratando, mi colega Ronny Mazano @RonnyRMR, quien lo apreció mucho y hasta le presté otro libro el cual también le gustó según el. Los libros en cuestión fueron "El extranjero" de Albert Camus y "El Túnel" de Ernesto Sábato.
Otra persona que me alegra haber influenciado en este año es a otro colega y compañero de trabajo, Máximo Linares @desdebavaro, quién retornó a disfrutar del maravilloso mundo de la lectura. Entre los libros que se leyó están "La Isla bajo el mar" de Isabel Allende y también "El extranjero" de Albert Camus.
También el 2013 fue mi año de integración activa en las redes sociales. Para afinar mi gusto y compartir mis lecturas empecé a seguir en twitter a las cuentas de @queleer y @tulibrodo. Se las recomiendo. Hay muchos temas y personas interesantes por conocer y que también siguen estas cuentas.
Bueno, ya basta de hablar sobre lo que otros han leído. Ahora, voy simplemente a nombrar los libros que leí en 2013 y sus autores. Sé que es una injusticia para quien ya ha leído todo lo anteriormente expresado, pues sus expectativas con respecto a mi lista quizá sean más que leer los títulos de los libros. Mis disculpas a ellos.
Ahora solo me resta darle las gracias a quienes tomen nota de los títulos enumerados con anterioridad y tambien felicitar a quienes tuvieron un 2013 lleno de aventuras entre las páginas.
En este año no me han faltado personas inteligentes con las cuales compartir mis lecturas. Oídos atentos y sinceros que luego se abocaron a buscar algo que leer y compartir conmigo.
También quiero celebrar que regalé un libro a una persona que llevo poco tiempo tratando, mi colega Ronny Mazano @RonnyRMR, quien lo apreció mucho y hasta le presté otro libro el cual también le gustó según el. Los libros en cuestión fueron "El extranjero" de Albert Camus y "El Túnel" de Ernesto Sábato.
Otra persona que me alegra haber influenciado en este año es a otro colega y compañero de trabajo, Máximo Linares @desdebavaro, quién retornó a disfrutar del maravilloso mundo de la lectura. Entre los libros que se leyó están "La Isla bajo el mar" de Isabel Allende y también "El extranjero" de Albert Camus.
También el 2013 fue mi año de integración activa en las redes sociales. Para afinar mi gusto y compartir mis lecturas empecé a seguir en twitter a las cuentas de @queleer y @tulibrodo. Se las recomiendo. Hay muchos temas y personas interesantes por conocer y que también siguen estas cuentas.
Bueno, ya basta de hablar sobre lo que otros han leído. Ahora, voy simplemente a nombrar los libros que leí en 2013 y sus autores. Sé que es una injusticia para quien ya ha leído todo lo anteriormente expresado, pues sus expectativas con respecto a mi lista quizá sean más que leer los títulos de los libros. Mis disculpas a ellos.
- El extranjero - Albert Camus
- El huésped - Albert Camus
- La peste - Albert Camus
- El caso Bourne - Robert Ludlum
- El mito de Bourne - Robert Ludlum
- El ultimátum de Bourne - Robert Ludlum
- Viento frio - René del Risco Bermúdez
- La fiesta del Chivo - Mario Vargas Llosa
- Como agua para chocolate - Laura Esquivel
- La metamorfosis - Franz Kafka
- Memorias de mis putas tristes - Gabriel García Márquez
- Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll
- Alicia a través del espejo - Lewis Carroll
- Cumbres Borrascosas - Emily Bronte
- El principito - Antoine de Saint-Exupery
- La máscara de la muerte - Edgar Allan Poe
- El retrato oval - Edgar Allan Poe
- Berenice - Edgar Allan Poe
- El cuaderno de Maya - Isabel Allende
- De amor y de sombra - Isabel Allende
- El hombre bicentenario y otros cuentos - Isaac Asimov
- Los ladrones de cadáveres - Robert Louis Stevenson
Ahora solo me resta darle las gracias a quienes tomen nota de los títulos enumerados con anterioridad y tambien felicitar a quienes tuvieron un 2013 lleno de aventuras entre las páginas.
Ubicación:
Higüey 23000, República Dominicana
sábado, 9 de marzo de 2013
Me siento solo
Me siento solo. En el mundo actual, me pueden considerar fácilmente un desajustado social. No tengo blackberry, ni Iphone, ni Ipad. El celular Samsung que tengo, solo recibe llamadas y emisoras FM. Su cámara me permite tomar fotos con una fantástica resolución de 640x480dpi. También tiene una luz de antorcha, muy conveniente, que puedo usar para leer en el bus. Mi pobre cuenta de facebook solo tiene las fotos que unas pocas personas me han enviado. Principalmente familiares. No tengo ni doscientos seguidores en Twitter. Técnicamente no estoy a la moda. Bueno, aún uso Hotmail.
Si solo tuviera treinta mil seguidores a quien contarles mis problemas y pedirles consejo. Si solo tuviera quince mil amigos a quien le gustaran mis fotos, todo sería color de rosa y mi vida sería más fácil.
No creo seguir soportando esta vida. Solo tengo a mi esposa y mi hija para hablar en la casa, a mis 20 compañeros de trabajo para charlar, a mis padres para pedirles consejo, mi hermano para enviarle fotos y hablar algunas veces; y mis hermanas para reunirme con ellas en las fiestas.
Esto no puede seguir así. Prefiero recibir actualizaciones de alguien que viva en Japón, recibir un comentario de alguna chica americana o quizás un “like” de parte de alguien que viva en México.
Hay personas que tienen tanta suerte en este mundo. Cuarenta mil seguidores en Twitter, Cincuenta mil amigos en Facebook. Solo imaginar poder tener esas personas disponibles para cuando surja un problema en mi vida, me da miedo. Sesenta mil amigos a quien pedirles consejo, Ochenta y seis mil seguidores que me dieran los buenos días cálida y sinceramente todas las mañanas. Novecientas mil amigos a quienes les gusten mis fotos.
Mi vida no sería igual ¿O sí?
Etiquetas:
Amigos,
Amor,
consejo,
Consuelo,
Facebook,
familia,
pensamientos,
personas,
Tiempo,
trabajo.,
Twitter
Ubicación:
Bávaro, República Dominicana
jueves, 14 de febrero de 2013
Cosas buenas…
Es extremadamente bueno…
Saber que he sido creado a imagen y semejanza del ser con el amor más puro, limpio y noble que puede existir en el universo. Mi madre.
Es muy bueno…
Haber nacido del vientre de una mujer tan bella y cariñosa, cuyo amor es puro y duradero. Mi madre.
Es muy bueno…
Saberme querido por mis familiares y por la compañera que he escogido para vivir todos los días que por delante me quedan.
Es muy bueno…
Haber vivido y llegado a la edad que hoy tengo, siempre con la esperanza de que en mis manos tengo todas las posibilidades de triunfar y sabiendo que yo puedo ser lo que quiera ser.
Es muy bueno…
Poder ver el final de un día que se ha visto nacer con un sol que te sonríe y te dice ¡ven que te quiero dar un abrazo!
Es fantástico…
Saber que esta noche pasará y que mañana se despejaran todas las sombras que pudieron haber en ella.
Es bueno…
Saber que siempre hay una razón para sonreír, en todas las situaciones, por pequeña que sea esta razón.
Es muy bueno…
Haber tenido y tener la oportunidad de conocer tanta gente buena y linda que de alguna u otra manera han aportado algo a nuestras vidas.
Es muy bueno…
Ver la sonrisa de los niños en sus caras cuando juegan o cuando se dirigen a las escuelas para convertirse en la zapata del futuro de nuestra sociedad.
Es muy bueno…
Acercarme al pecho de mi esposa y escuchar su corazón latir como si mencionara mi nombre.
Es muy bueno…
Escuchar canciones que fueron inspiradas en el amor, pero aun es mejor saber que hay personas a las cuales todavía les interesa escucharlas porque tienen una razón para hacerlo. Una razón para amar.
Es bueno…
Que llegue la Navidad y que consigo lleguen los aguinaldos, los regalos, las ilusiones, el doble sueldo, lo dominicanos que viene del extranjero a su patria querida y el frío que motiva a los novios a abrazarse y besarse más.
Pero lo mejor de todo y lo que pone las cosas mucho más buenas es que estoy seguro, muy pero, muy seguro de que cuando termines de leer estas líneas, seguirás pensando en cosas mejores o igualmente buenas, y eso me hace feliz.
Saber que he sido creado a imagen y semejanza del ser con el amor más puro, limpio y noble que puede existir en el universo. Mi madre.
Es muy bueno…
Haber nacido del vientre de una mujer tan bella y cariñosa, cuyo amor es puro y duradero. Mi madre.
Es muy bueno…
Saberme querido por mis familiares y por la compañera que he escogido para vivir todos los días que por delante me quedan.
Es muy bueno…
Haber vivido y llegado a la edad que hoy tengo, siempre con la esperanza de que en mis manos tengo todas las posibilidades de triunfar y sabiendo que yo puedo ser lo que quiera ser.
Es muy bueno…
Poder ver el final de un día que se ha visto nacer con un sol que te sonríe y te dice ¡ven que te quiero dar un abrazo!
Es fantástico…
Saber que esta noche pasará y que mañana se despejaran todas las sombras que pudieron haber en ella.
Es bueno…
Saber que siempre hay una razón para sonreír, en todas las situaciones, por pequeña que sea esta razón.
Es muy bueno…
Haber tenido y tener la oportunidad de conocer tanta gente buena y linda que de alguna u otra manera han aportado algo a nuestras vidas.
Es muy bueno…
Ver la sonrisa de los niños en sus caras cuando juegan o cuando se dirigen a las escuelas para convertirse en la zapata del futuro de nuestra sociedad.
Es muy bueno…
Acercarme al pecho de mi esposa y escuchar su corazón latir como si mencionara mi nombre.
Es muy bueno…
Escuchar canciones que fueron inspiradas en el amor, pero aun es mejor saber que hay personas a las cuales todavía les interesa escucharlas porque tienen una razón para hacerlo. Una razón para amar.
Es bueno…
Que llegue la Navidad y que consigo lleguen los aguinaldos, los regalos, las ilusiones, el doble sueldo, lo dominicanos que viene del extranjero a su patria querida y el frío que motiva a los novios a abrazarse y besarse más.
Pero lo mejor de todo y lo que pone las cosas mucho más buenas es que estoy seguro, muy pero, muy seguro de que cuando termines de leer estas líneas, seguirás pensando en cosas mejores o igualmente buenas, y eso me hace feliz.
Ubicación:
Higüey 23000, República Dominicana
miércoles, 30 de enero de 2013
DESESPERADO
Te vas
¿Quien te invitó a mi vida?
Atrevida
Porque apareciste?
No recuerdo el día en que lo hiciste,
Solo el beso que me diste,
Ósculo delicado y duradero
Que como cadena de acero
A mi corazón ató
A mi conciencia mató
Y como esclavo me tiene
¡Dime tú! ¿Como te atreves a ofrecerme libertad?
A decirme que te vas
Y que mi vida me entregas
¡Dime tu! ¿Por qué te alejas?
Como caballo en pradera
Luego de haberme tirado a rodar por el suelo
Grito mirando al cielo
¡OH! Dios como pudiste!
¿Por qué a esta mujer hiciste aparecer en mi vida?
¡OH! señor detén su ida ó llévame a mí con ella…
Y te vas
Te llevas mis suspiros
Mis sentimientos contigo
Mis planes, mis alegrías
Mi alma queda vacía
Tu equipaje has preparado
Y dentro de él te has llevado
Mi vida, mi corazón
Recuerdos por montón
Que tú misma creaste
¡Mira tú como vaciaste!
Mi pecho en ese bulto
Ya nada tengo oculto
Pues todo te lo has llevado
Y hoy me apartas de tu lado
Como a un perro callejero
Me apartas, pero no quiero
Estar lejos de tu lado
Dime si has imaginado
Mi vida sin tenerte…
No dejaré de quererte
Siempre esperando estaré
Sólo me quedaré,
Abrigando la esperanza
De que ese con quien te lanzas
¡A ti te deje también!
¿Quien te invitó a mi vida?
Atrevida
Porque apareciste?
No recuerdo el día en que lo hiciste,
Solo el beso que me diste,
Ósculo delicado y duradero
Que como cadena de acero
A mi corazón ató
A mi conciencia mató
Y como esclavo me tiene
¡Dime tú! ¿Como te atreves a ofrecerme libertad?
A decirme que te vas
Y que mi vida me entregas
¡Dime tu! ¿Por qué te alejas?
Como caballo en pradera
Luego de haberme tirado a rodar por el suelo
Grito mirando al cielo
¡OH! Dios como pudiste!
¿Por qué a esta mujer hiciste aparecer en mi vida?
¡OH! señor detén su ida ó llévame a mí con ella…
Y te vas
Te llevas mis suspiros
Mis sentimientos contigo
Mis planes, mis alegrías
Mi alma queda vacía
Tu equipaje has preparado
Y dentro de él te has llevado
Mi vida, mi corazón
Recuerdos por montón
Que tú misma creaste
¡Mira tú como vaciaste!
Mi pecho en ese bulto
Ya nada tengo oculto
Pues todo te lo has llevado
Y hoy me apartas de tu lado
Como a un perro callejero
Me apartas, pero no quiero
Estar lejos de tu lado
Dime si has imaginado
Mi vida sin tenerte…
No dejaré de quererte
Siempre esperando estaré
Sólo me quedaré,
Abrigando la esperanza
De que ese con quien te lanzas
¡A ti te deje también!
sábado, 19 de enero de 2013
EX NOVIOS
8:15 de la mañana, un día cualquiera. Ella estaba parada en la esquina, como todos los días, esperaba el autobús que le ayudaría a transitar el trayecto finito y le llevaría al trabajo.
Luego de transitar una pocas cuadras, hice una parada más, recogí un pasajero mas. Pudo haber sido cualquier persona, un niño, una mujer, pero era un hombre. Un hombre cualquiera, un hombre común y corriente para todos los pasajeros del autobús. Excepto para ella.
Fue como si se hubiesen estado esperando el uno al otro. Era un encuentro que había de producirse tarde o temprano, y ellos lo sabían, pues hace dos años se conocieron en este mismo autobús.
Los pasos de él eran cortos al principio, buscando una salida, otro camino, pero su conciencia le llevó junto a ella. Deseando pagar alguna deuda, alguna condena.
- ¡Buenos días! ¿Está ocupado?
- No
- ¿Puedo?
- Por su puesto.
Él se sentó y permaneció en silencio junto a ella. Un silencio obligado, como si la corbata le molestara, como si esa misma corbata se encogiese a cada giro de las ruedas del autobús. Le ahorcaba. Miraba el reloj y miraba a su alrededor, como si los segundos se hubiesen esfumado para hacer eterno ese momento. El sudor corría por su cara y su cuello. Todas las palabras hervían en su cabeza mientras se preparaban para dirigirse a su garganta, y le provocaban una respiración pesada al no dejar pasar el suficiente oxigeno para que sus neuronas funcionaran, y le hacían sentir mas calor de lo normal. Un calor que le quemaba las entrañas, un calor que le hacía sentir todas las penas que ella una vez sintió por culpa de él, al haberla dejado.
Ella, por su parte, ahora es fuerte, es bella, se sobrepuso de sus pesares. Volvió a retomar el apetito luego de varias semanas de que él la dejara; se había curado de ese mal de amor al que sin razón alguna él, una vez la condenó. Sin una explicación, sin un adiós, sin un porqué. Solo porque sí y nada mas. Todo ha quedado en el pasado, para ella ya no hay sufrimiento ni rencor, sino, solo una vida por delante, como la carretera a este autobús que conduzco.
Los minutos pasan, sin embargo, para él el momento es eterno. Su cuello no soporta un movimiento mas, sus ojos parpadean, queriendo tener alas para volar y no tener que mirarla a los ojos, a esos ojos que una vez lloraron hasta enrojecer por su culpa. El sudor de sus manos le ha obligado a sacar el pañuelo que otra le había regalado.
Ya se decide. Algo le dirá. Se acerca la mano con el pañuelo a la boca. Tose.
- ¿Dime como has estado? Él pregunta.
- ¡Chofer parada! Ella exclama. – Permiso caballero, aquí me quedo.
Y se fue, y lo dejó allí. Atragantado de palabras, de excusas, de preguntas sin sentido, pues a ella, ya no le interesaban.
viernes, 11 de enero de 2013
No le pegues!
¡Mira que buena está! ¿Que crees? ¿No está chula esa jeva? Esa va a ser mía. Fue lo único que logré escuchar, bajo el sonido de la bachata en el colmadón. Voltee la cara. La miré alejarse. Tomé un trago. Y seguí en la chercha.
Una semana pasó, y te vimos llegar al colmadón. Esta vez no llegaste solo. Ella estaba a tu lado. No te separaste ni un momento de ella. Sus miradas se buscaban, se encontraban y sonreían. Sus risas se confundían con las bellas melodías que entre tragos se iban alejando más y más de mi sentido auditivo.
Esa noche la abrazaste, la besaste, en tus piernas la sentaste. A todos nos la presentaste como tu amada, la mujer por la que suspirabas, la única a la que mirabas. Estabas enamorado, eso podía jurarlo.
Nunca pensé verte así. Tú enamorado ¡Que sorpresa! Pero todos los tigueres del barrio lo aceptamos. Dejaste de ser mi frente en el dominó, uno menos en el softball, una cerveza menos en el serrucho de los domingos. Wao, que full, tu tiempo había llegado!
Todos estuvimos junto a ti ese día. Un día único en sus vidas. Tú, en traje, de saco y corbata, que raro te vez. Por fin te vimos sin el T-shirt de rayas y el jean gastado que ya conocía los lugares que visitabas.
Ustedes, enamorados, se veían tan felices ese día. Ella de blanco, como haciendo alarde de su pureza, su virginidad y su entrega a ti.
Ese día todos te felicitamos, los muchachos y yo te felicitamos; a ella la miramos y en un solo instante todos los allí presentes compartimos un único pensamiento, que se fue a nuestras bocas para sin ni siquiera dejar pasar un segundo; y unísono te llamamos ¡SUERTUDO! Y les abrazamos, te felicitamos.
Y a la pregunta del sacerdote, ella respondió entre lágrimas: ¡Si acepto!
Aceptó cuidarte, aceptó quererte, aceptó amarte, aceptó ir contigo donde tú la llevaras, te aceptó sin un chele, te aceptó con todos tus amigotes, te aceptó con el sueldito de la zona franca, te aceptó con todas tus deudas en la compraventa y en el colmado, hasta a tus padres le debías…pero nunca pensó en aceptar tus golpes, tus desprecios.
Que coincidencia, en la boda ella de blanco y tu de negro. Vestido de negro; como si hubieses pensado enlutar su vida, oscurecer su sonrisa desde aquel día.
Y a la pregunta del sacerdote, tu respondiste: ¡Si Acepto!
Yo como tu amigo ahora te pregunto ¿Qué fue lo que aceptaste? No voltees la cara, no bajes la mirada ¡Cobarde!
Al parecer te confundiste al contestar. Al parecer lo único que aceptaste ese día fue hundirla en una eterna tristeza, acabar con su vida, pegarle tres muchachos, engañarla con mas de una, alejarla de sus familiares y sus amistades, encerrarla con tus celos y golpearla.
Aun no lo puedo creer, que en solo cinco años le hayas hecho tanto daño a la mujer de tu vida, que en tan poco tiempo la hayas metido en una fosa tan profunda como el espacio que separa las cuatro paredes de madera, del cuarto donde la tienes cautiva de tu mal amor.
Imbécil, infeliz, abusador, poco hombre, no la maltrates, ¡No le pegues!
Etiquetas:
amigo.,
Amor,
consejo,
desamor,
familia,
golpes,
hombre,
machismo,
mujer,
Odio,
Relaciones,
sentimiento,
violencia
Ubicación:
San Pedro De Macorís, República Dominicana
sábado, 5 de enero de 2013
Entre cuatro paredes
Un Domingo cualquiera, 10:00 de la mañana.
Ella había dado termino de un suculento desayuno que consistió de varios trozos de pan humedecidos de un liquido color chocolate. Sintió unos pasos acercarse a la puerta principal.
Tun, tun, tun. Tocan la puerta.
- ¿Quién es?
- Es Mario. Apúrate que viene la gente y me ve.
Ella abrió la puerta del cuarto que hacía las veces de guarida, de escondite, el cual utilizaba para una sola actividad, la cual aunque rechazada por la sociedad le ayudaba a reunir el dinero suficiente para comer algo cada día y comprar los harapos que cubrirían su cuerpo; maquinaria de placer que por solo unos cientos de pesos ella echaba a andar a todo vapor cuantas veces fuese necesario sin importar el postor.
- Hola Mario. Buen día. ¿Cómo estas?
- Bien ya ves, últimamente he estado saliendo tarde del trabajo y no había podido venir a verte.
- Y Dime ¿en qué te puedo ser útil?
- Bueno, yo pensaba…
Y se le abalanzó encima y le robó un beso que solo sería el inicio de una media hora de caricias, besos y abrazos que ella no sentía, solo los iba empacando para al final sacarle cuentas y girarle por una cantidad que ambos sin hablar habían acordado.
Los minutos pasan, el calor del cuarto se hace más intenso, les hacía sudar, jadear buscando aire, tratando de respirar y al mismo tiempo disfrutar del placer que ambos sentían. Ella, el placer del dinero que ya sentía suyo. Él, el placer de tener a la mujer que por ratos era suya y que según él le hacía feliz.
Media hora mas tarde.
- No te vallas papi. Quédate un rato más.
- Eso quisiera pero tengo que ir a la iglesia esta tarde.
- ¿Y la cosa?
- En la mesita.
- ¿Cuándo vuelves?
- No sé. Sabes que no me gusta venir tan de seguido. La gente en el barrio sabe lo que haces y yo corro el riesgo de que mi novia lo sepa.
A ella esta última expresión le llegó al corazón. Los latidos se multiplicaron en solo segundos, lo que hizo que su sangre ebuyera al punto de estallar.
- ¿Entonces porque diablos vienes? Ella le reclamó.- Yo nunca te he obligado a que vengas, nunca te he pedido nada. Siempre has sido tú quien has venido a escondidas de tu familia, tu novia y la santa, la supuesta santa de tu madre.
- ¡No metas a mi madre en esto!
- ¡Si, tu madre! Que solo ha hecho hablar de mí desde el día en que llegué al barrio. Nunca me ha dejado tranquila y si supiera que su adorado hijo se acuesta conmigo estoy segura de que moriría.
- ¡No digas eso! ¡Calla!
- No, no me callo.
Fue imposible para el tratar de contener sus manos cuando se dirigían como proyectiles a la cara de la mujer que hace unos minutos le hizo gemir de placer.
- ¡Abusador! No me vuelvas a tocar o llamo la policía.
- Perdona; no lo quise hacer. Es que cuando me hablas de esa forma pierdo el control sobre mí.
Y a seguidas, él se dirigió a la cama, se sentó y lloró junto a ella. Se abrazaron, se besaron y dieron inicio a otros treinta minutos iguales a los anteriores. Otros treinta minutos que servirían de mediadores entre la moral que él aparentaba ante la sociedad y la rabia que ella había sentido.
Ella había dado termino de un suculento desayuno que consistió de varios trozos de pan humedecidos de un liquido color chocolate. Sintió unos pasos acercarse a la puerta principal.
Tun, tun, tun. Tocan la puerta.
- ¿Quién es?
- Es Mario. Apúrate que viene la gente y me ve.
Ella abrió la puerta del cuarto que hacía las veces de guarida, de escondite, el cual utilizaba para una sola actividad, la cual aunque rechazada por la sociedad le ayudaba a reunir el dinero suficiente para comer algo cada día y comprar los harapos que cubrirían su cuerpo; maquinaria de placer que por solo unos cientos de pesos ella echaba a andar a todo vapor cuantas veces fuese necesario sin importar el postor.
- Hola Mario. Buen día. ¿Cómo estas?
- Bien ya ves, últimamente he estado saliendo tarde del trabajo y no había podido venir a verte.
- Y Dime ¿en qué te puedo ser útil?
- Bueno, yo pensaba…
Y se le abalanzó encima y le robó un beso que solo sería el inicio de una media hora de caricias, besos y abrazos que ella no sentía, solo los iba empacando para al final sacarle cuentas y girarle por una cantidad que ambos sin hablar habían acordado.
Los minutos pasan, el calor del cuarto se hace más intenso, les hacía sudar, jadear buscando aire, tratando de respirar y al mismo tiempo disfrutar del placer que ambos sentían. Ella, el placer del dinero que ya sentía suyo. Él, el placer de tener a la mujer que por ratos era suya y que según él le hacía feliz.
Media hora mas tarde.
- No te vallas papi. Quédate un rato más.
- Eso quisiera pero tengo que ir a la iglesia esta tarde.
- ¿Y la cosa?
- En la mesita.
- ¿Cuándo vuelves?
- No sé. Sabes que no me gusta venir tan de seguido. La gente en el barrio sabe lo que haces y yo corro el riesgo de que mi novia lo sepa.
A ella esta última expresión le llegó al corazón. Los latidos se multiplicaron en solo segundos, lo que hizo que su sangre ebuyera al punto de estallar.
- ¿Entonces porque diablos vienes? Ella le reclamó.- Yo nunca te he obligado a que vengas, nunca te he pedido nada. Siempre has sido tú quien has venido a escondidas de tu familia, tu novia y la santa, la supuesta santa de tu madre.
- ¡No metas a mi madre en esto!
- ¡Si, tu madre! Que solo ha hecho hablar de mí desde el día en que llegué al barrio. Nunca me ha dejado tranquila y si supiera que su adorado hijo se acuesta conmigo estoy segura de que moriría.
- ¡No digas eso! ¡Calla!
- No, no me callo.
Fue imposible para el tratar de contener sus manos cuando se dirigían como proyectiles a la cara de la mujer que hace unos minutos le hizo gemir de placer.
- ¡Abusador! No me vuelvas a tocar o llamo la policía.
- Perdona; no lo quise hacer. Es que cuando me hablas de esa forma pierdo el control sobre mí.
Y a seguidas, él se dirigió a la cama, se sentó y lloró junto a ella. Se abrazaron, se besaron y dieron inicio a otros treinta minutos iguales a los anteriores. Otros treinta minutos que servirían de mediadores entre la moral que él aparentaba ante la sociedad y la rabia que ella había sentido.
miércoles, 2 de enero de 2013
No tengo tiempo
Aún al momento de comenzar a escribir estas líneas estoy pensando que no tengo tiempo para hacerlo. De hecho, pospuse su escritura casi dos semanas. Una de esas veces estaba totalmente solo en el apartamento; acababa de llegar y mi esposa estaba llevando a nuestra hija a la escuela de ballet, y me disponía a escribir cuando deje los papeles en la repisa cerca de la cama. La razón: no tenía tiempo.
No tener tiempo se ha convertido en la principal razón, o mejor sería decir estigma, para no hacer algo, o posponerlo. Cuántas veces hemos dejado de hacer algo, por solo aparentar que somos personas ocupadas.
Trabajamos todos los días para garantizar el sustento y los estudios de nuestros hijos. Dedicamos ocho o más horas a conducir, responder mensajes, hacer reportes, vender, fabricar algo o a dar algún servicio. Un día completo para pasarlo lejos de la familia y de lo que verdad importa. Pero no tenemos tiempo para nosotros. Nos estamos convirtiendo en una manada de autómatas con miedo a salirnos de la rutina.
Al final de cada quincena, llega el anhelado sueldo y el pago de las cuentas. Pagamos los estudios de nuestros hijos, pero no podemos ayudarles en sus tareas. No podemos siquiera ver sus garabatos en el cuaderno de artes. Pagamos un apartamento o una casa en la cual no vivimos. Hacemos una compra de alimentos y no podemos comer o cenar junto a la familia. Cada cual por su lado. Porque no hay tiempo.
Buscando en mi memoria, recuerdo el almuerzo en familia todos los días. Mi hermano y yo llegábamos de la escuela, mis hermanas dejaban todo lo que estaban haciendo y nos sentábamos a comer con nuestros padres. Mamá era siempre la última en sentarse, si alguna vez lo hacía. Pero estábamos juntos. Es lo que importaba.
Ahora tengo que esperar mis días libres para poder compartir la mesa con mi hija y esposa. Pero esa es la excepción. Lo más posible es que en mi día libre tenga que hacer algo que he dejado pendiente durante la semana. Ir al banco, arreglarle algo al carro, visitar a los abuelos, ir al doctor. Lo que sea tengo que hacerlo corriendo para que me alcance el tiempo.
Al igual que yo, hay por ahí muchas otras personas que no tienen tiempo. No tenemos tiempo de vivir. No tenemos tiempo de disfrutar nuestro limitado tiempo en este mundo.
Extrañandote
Hace tiempo que no se de ti.
Te percibo como una musa muy ocupada en decorar los campos de toscana.
Una diosa, por la inaccesibilidad que te envuelve.
Tu última visita al país me dejo un sabor amargo.
Quizá fue el trabajo.
Quizá fue el destino.
Quizá la culpa fue de muchas cosas que escapaban a mis manos.
O quizá sea la triste realidad que viene a recordarme todas las decisiones pasadas.
También puede que el gran culpable sea yo.
La verdad es que se siente muy mal, ver que las oportunidades pasan y no se pueden aprovechar.
Es triste ver que no somos más que dos esclavos, atados por lazos de acciones y consecuencias pasadas.
Retenerte es tan posible como atrapar las blancas espumas en un rio caudaloso.
No hago nada con decir que quería verte. Ya perdí esa oportunidad. No hago nada con pedirte perdón. Eso no aliviará el vacío que quedó.
Sabes. Siempre te pienso. No sé si sea algo bueno o malo. Solo sé que te pienso. Tu imagen, tu sonrisa, tu cuerpo. Hasta el sonido de tu voz. Puedo jurar que te escucho algunas veces.
Discúlpame por seguir sintiendo tus besos. Perdóname porque me he quedado con tu figura en mis manos. Aún siento la majestuosidad de tu boca recorriendo toda mi masculinidad. El dulce néctar de tu lengua. El latir de tu corazón. Veo el brillo del sudor corriendo por tu espalda. Percibo el movimiento de tus caderas sobre mí. Hasta escucho el timbrar del maldito teléfono que nos molestó aquella tarde.
Que siento por ti? No sabría decírtelo. Es algo sublime. Como una lagrima que no se decide a ser derramada. Una suave brisa que no llega a mover las hojas del árbol. Como la suave ondulación en el agua, al caer una hoja seca.
Es un recuerdo que el tiempo ya no se molesta en borrar de mi memoria. Tu recuerdo no me causa tristeza. Tu recuerdo solo es un abismo poblado de nubes que se abre ante mis pies. Es una sensación de vacio tan grande que nada podrá llenarlo. Y me siento impotente.
El mundo no es perfecto. No hay relaciones perfectas. Quiero que sepas que aún te quiero. Que seguiré siendo fiel a nuestra infidelidad.
Cuídate mucho y vuelve pronto. Te esperaré y trataré verte.
Te percibo como una musa muy ocupada en decorar los campos de toscana.
Una diosa, por la inaccesibilidad que te envuelve.
Tu última visita al país me dejo un sabor amargo.
Quizá fue el trabajo.
Quizá fue el destino.
Quizá la culpa fue de muchas cosas que escapaban a mis manos.
O quizá sea la triste realidad que viene a recordarme todas las decisiones pasadas.
También puede que el gran culpable sea yo.
La verdad es que se siente muy mal, ver que las oportunidades pasan y no se pueden aprovechar.
Es triste ver que no somos más que dos esclavos, atados por lazos de acciones y consecuencias pasadas.
Retenerte es tan posible como atrapar las blancas espumas en un rio caudaloso.
No hago nada con decir que quería verte. Ya perdí esa oportunidad. No hago nada con pedirte perdón. Eso no aliviará el vacío que quedó.
Sabes. Siempre te pienso. No sé si sea algo bueno o malo. Solo sé que te pienso. Tu imagen, tu sonrisa, tu cuerpo. Hasta el sonido de tu voz. Puedo jurar que te escucho algunas veces.
Discúlpame por seguir sintiendo tus besos. Perdóname porque me he quedado con tu figura en mis manos. Aún siento la majestuosidad de tu boca recorriendo toda mi masculinidad. El dulce néctar de tu lengua. El latir de tu corazón. Veo el brillo del sudor corriendo por tu espalda. Percibo el movimiento de tus caderas sobre mí. Hasta escucho el timbrar del maldito teléfono que nos molestó aquella tarde.
Que siento por ti? No sabría decírtelo. Es algo sublime. Como una lagrima que no se decide a ser derramada. Una suave brisa que no llega a mover las hojas del árbol. Como la suave ondulación en el agua, al caer una hoja seca.
Es un recuerdo que el tiempo ya no se molesta en borrar de mi memoria. Tu recuerdo no me causa tristeza. Tu recuerdo solo es un abismo poblado de nubes que se abre ante mis pies. Es una sensación de vacio tan grande que nada podrá llenarlo. Y me siento impotente.
El mundo no es perfecto. No hay relaciones perfectas. Quiero que sepas que aún te quiero. Que seguiré siendo fiel a nuestra infidelidad.
Cuídate mucho y vuelve pronto. Te esperaré y trataré verte.
Ubicación:
Higüey 23000, República Dominicana
Suscribirse a:
Entradas (Atom)