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miércoles, 2 de enero de 2013

No tengo tiempo

Aún al momento de comenzar a escribir estas líneas estoy pensando que no tengo tiempo para hacerlo. De hecho, pospuse su escritura casi dos semanas. Una de esas veces estaba totalmente solo en el apartamento; acababa de llegar y mi esposa estaba llevando a nuestra hija a la escuela de ballet, y me disponía a escribir cuando deje los papeles en la repisa cerca de la cama. La razón: no tenía tiempo. 

No tener tiempo se ha convertido en la principal razón, o mejor sería decir estigma, para no hacer algo, o posponerlo. Cuántas veces hemos dejado de hacer algo, por solo aparentar que somos personas ocupadas.
 
Trabajamos todos los días para garantizar el sustento y los estudios de nuestros hijos. Dedicamos ocho o más horas a conducir, responder mensajes, hacer reportes, vender, fabricar algo o a dar algún servicio. Un día completo para pasarlo lejos de la familia y de lo que verdad importa. Pero no tenemos tiempo para nosotros. Nos estamos convirtiendo en una manada de autómatas con miedo a salirnos de la rutina.
 
Al final de cada quincena, llega el anhelado sueldo y el pago de las cuentas. Pagamos los estudios de nuestros hijos, pero no podemos ayudarles en sus tareas. No podemos siquiera ver sus garabatos en el cuaderno de artes. Pagamos un apartamento o una casa en la cual no vivimos. Hacemos una compra de alimentos y no podemos comer o cenar junto a la familia. Cada cual por su lado. Porque no hay tiempo.

Buscando en mi memoria, recuerdo el almuerzo en familia todos los días. Mi hermano y yo llegábamos de la escuela, mis hermanas dejaban todo lo que estaban haciendo y nos sentábamos a comer con nuestros padres. Mamá era siempre la última en sentarse, si alguna vez lo hacía. Pero estábamos juntos. Es lo que importaba.

Ahora tengo que esperar mis días libres para poder compartir la mesa con mi hija y esposa. Pero esa es la excepción. Lo más posible es que en mi día libre tenga que hacer algo que he dejado pendiente durante la semana. Ir al banco, arreglarle algo al carro, visitar a los abuelos, ir al doctor. Lo que sea tengo que hacerlo corriendo para que me alcance el tiempo.
 
Al igual que yo, hay por ahí muchas otras personas que no tienen tiempo. No tenemos tiempo de vivir. No tenemos tiempo de disfrutar nuestro limitado tiempo en este mundo.

Extrañandote

Hace tiempo que no se de ti.
Te percibo como una musa muy ocupada en decorar los campos de toscana.
Una diosa, por la inaccesibilidad que te envuelve.

Tu última visita al país me dejo un sabor amargo.
Quizá fue el trabajo.
Quizá fue el destino.
Quizá la culpa fue de muchas cosas que escapaban a mis manos.
O quizá sea la triste realidad que viene a recordarme todas las decisiones pasadas.
También puede que el gran culpable sea yo.

La verdad es que se siente muy mal, ver que las oportunidades pasan y no se pueden aprovechar.
Es triste ver que no somos más que dos esclavos, atados por lazos de acciones y consecuencias pasadas.

Retenerte es tan posible como atrapar las blancas espumas en un rio caudaloso.
No hago nada con decir que quería verte. Ya perdí esa oportunidad. No hago nada con pedirte perdón. Eso no aliviará el vacío que quedó.

Sabes. Siempre te pienso. No sé si sea algo bueno o malo. Solo sé que te pienso. Tu imagen, tu sonrisa, tu cuerpo. Hasta el sonido de tu voz. Puedo jurar que te escucho algunas veces.

Discúlpame por seguir sintiendo tus besos. Perdóname porque me he quedado con tu figura en mis manos. Aún siento la majestuosidad de tu boca recorriendo toda mi masculinidad. El dulce néctar de tu lengua. El latir de tu corazón. Veo el brillo del sudor corriendo por tu espalda. Percibo el movimiento de tus caderas sobre mí. Hasta escucho el timbrar del maldito teléfono que nos molestó aquella tarde.

Que siento por ti? No sabría decírtelo. Es algo sublime. Como una lagrima que no se decide a ser derramada. Una suave brisa que no llega a mover las hojas del árbol. Como la suave ondulación en el agua, al caer una hoja seca.

Es un recuerdo que el tiempo ya no se molesta en borrar de mi memoria. Tu recuerdo no me causa tristeza. Tu recuerdo solo es un abismo poblado de nubes que se abre ante mis pies. Es una sensación de vacio tan grande que nada podrá llenarlo. Y me siento impotente.

El mundo no es perfecto. No hay relaciones perfectas. Quiero que sepas que aún te quiero. Que seguiré siendo fiel a nuestra infidelidad.

Cuídate mucho y vuelve pronto. Te esperaré y trataré verte.